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HISTORIA
DIOS CONVOCA A LA HUMANIDAD EN LA UNIDAD DE SU FAMILIA, LA IGLESIA
La Iglesia es el cuerpo de Cristo, por la cual, gracias al Espíritu Santo, somos familia de Dios. Por eso la Iglesia es Sacramento de Salvación e instrumento de la unión con Dios y de la unidad de todo el género humano (cfr. LG, 1). La Iglesia es una, ya que tiene un solo Señor, una sola fe, nace de un solo Bautismo, celebra en comunión el culto divino, especialmente los sacramentos, conserva una sucesión apostólica y existe para unir a toda la humanidad con Dios y entre sí (cfr. Catecismo, 815). Todos
los hombres y mujeres están llamados a formar parte de la Iglesia.
Por lo cual, este Pueblo de Dios, sin dejar de ser uno y único,
debe extenderse a todo el mundo y en todos los tiempos. De ahí que
legítimamente existan las Iglesias particulares que, unidas en el
Primado de la Cátedra de San Pedro, es decir, al Papa, son parte
de la única Iglesia fundada por Cristo (cfr. LG 13).
LA IGLESIA DE PUEBLA
Más tarde, se solicitó al Papa que el Obispado Carolense se extendiera hasta Tlaxcala, Veracruz, Tabasco, y parte de Chiapas. Así, el 13 de Octubre de 1525, con la Bula “Devotionis tuae probata sinceritas”, de Su Santidad Clemente VII, y mediante Cédula fechada en Granada el 19 de Septiembre del mismo año, se extendió esta Diócesis quedando establecida la sede en Tlaxcala. En 1527 tomó posesión como primer Obispo Fray Julián Garcés, quien se convertía también en el primer Obispo de América, hasta que la sede episcopal se trasladó a Puebla en 1543. A la llegada de los españoles, el actual Valle de Puebla era conocido indistintamente con el nombre de Cuetlaxcoapan (“Lugar donde las víboras cambian de piel”), y Huitzilapan (“Río de colibríes”). Éste lugar fue elegido para fundar Puebla, bajo el patrocinio de los Santos Ángeles, por Cédula Real del 18 de Enero de1531. El 16 de Abril del mismo año, Fray Toribio de Benavente celebró la Santa Misa de fundación de la Puebla (“población en ciernes”). El primer párroco, y por lo tanto, primera autoridad eclesiástica de la Puebla de los Ángeles fue el P. Alonso Ruíz de Arévalo. Como la Puebla era ya toda una ciudad, mientras que la Catedral de Tlaxcala no prosperaba con la rapidez requerida, varios canónigos decidieron establecerse en ella, hasta que en 1539 Fray Julián también se aposentó en Puebla, trayendo todos los asuntos para la Iglesia Mayor de esta ciudad, la cual comenzó a funcionar catedraliciamente. Así se solicitó a la Corona que se trasladara la sede episcopal a Puebla, demanda que fue aceptada por el Regente Don Felipe mediante Real Cédula del 6 de Junio de 1543. En 1552 el Rey Felipe II ordenó, mediante una Cédula Real, la construcción de una nueva Catedral en la ciudad de Puebla, ya que la anterior se hallaba muy deteriorada. La construcción comenzó en 1575 siguiendo la traza del Maestro Mayor Francisco Becerra. La obra, que había sido suspendida desde 1618, fue reiniciada en 1640 por el Venerable Don Juan de Palafox y Mendoza, quien la consagró el 18 de Abril de1649 en honor de la Inmaculada Concepción. El mismo Palafox había establecido en 1644 el Seminario de esta Diócesis, según el pensamiento del Concilio de Trento, por Cédula Real de Felipe IV el 14 de Julio de 1643, confirmada por la Bula del 22 de Mayo de 1648 del Papa Inocencio X. El 9 de Agosto de 1903, Su Santidad el Papa Pío X, mediante la Bula “Praedecessoris Nostri” convirtió la Diócesis de Puebla en Arquidiócesis, siendo el Excmo. Sr. Dn. Ramón Ibarra y González el primer Arzobispo de Puebla. Este acto confirmó a la Catedral de Puebla, que ya en 1858 había sido agregada espiritualmente a la Basílica Mayor de San Juan de Letrán (Catedral del Papa como Obispo de Roma) por Su Santidad Pío IX, como Basílica Menor, compartiendo los privilegios e indulgencias de la de Letrán. Entre los grandes acontecimientos de la historia de la Arquidiócesis de Puebla se encuentra la visita de Su Santidad el Papa Juan Pablo II el 28 de Enero de 1979 para inaugurar, en las instalaciones del Seminario Palafoxiano, la III Conferencia del Episcopado Latino Americano que reunió a más de 400 participantes, entre cardenales, obispos y presbíteros del 27 de Enero al 12 de Febrero. Durante
el Gran Jubileo del Año 2000 la Iglesia Poblana recibió de
Dios la gracia de contemplar en los altares a un sacerdote del presbiterio
poblano: A San José María de Yermo y Párres, quien
el 21 de Mayo fue canonizado por S. S. Juan Pablo II en la Plaza de San
Pedro junto con otros 24 nuevos santos mexicanos. La memoria de San José
María de Yermo se celebra el 19 de Septiembre.
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