SAN JOSE MARIA DE YERMO Y PARRES

José María de Yermo y Parres nació en la hacienda de Jalmolonga, Estado de México, el 10 de noviembre de 1851, de familia distinguida y profundamente cristiana, probó el sufrimiento desde los primeros días de su vida quedando huérfano de madre. Fue educado en esta Ciudad de México por su Padre y su tía Carmen, ambos ejemplares en su vida cristiana.

A los 16 años ingresó en la Congregación de la Misión, y después de un tiempo de discernimiento, continuó su formación sacerdotal en la Diócesis de León en donde fue Ordenado Presbítero el 14 de Agosto de 1879.

Comprendió y vivió su Ministerio Sacerdotal con gran lucidez, nutrido de la Palabra de Dios, aceptando y viviendo ejemplarmente las exigencias de santidad de su ministerio, el testimonio de su vida fue siempre su principal medio de Evangelización, por eso vivió profundamente el amor y la devoción al Corazón de Jesús, a la Sagrada Eucaristía y a la Santísima Virgen, vivencias de fe que inculcó constantemente en los demás.

Un día del año 1885,yendo hacia el Templo de El Calvario, fue estremecido interiormente a la vista de unos cerdos que estaban devorando a dos recién nacidos, que habían abandonado a la orilla del río, ante esta escena cruel, se sintió interpelado por Dios para convertir su vida en un servicio de amor, de Evangelización y de promoción humana de los pobres abandonados.

En ese mismo Templo de El Calvario el 13 de Diciembre de 188S. fundó el "ASILO DEL SAGRADO CORAZÓN", en donde, ayudado de cuatro jóvenes valientes y generosas reunió una familia de 60 pobres abandonados: mendigos, huérfanos y ancianos, provenientes de las clases miserables de aquella ciudad.

El Calvario se transformó en un centro luminoso de caridad cristiana y de piedad Eucarística, aquellas cuatro jóvenes que colaboraron desde los primeros días en el establecimiento del Asilo del Sagrado Corazón, fueron las primeras "SIERVAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS Y DE LOS POBRES", la familia que el Padre Yermo dejó a la Iglesia.

A partir de entonces su vida se transformó "en un pedazo de pan para todos, se entregó con fidelidad "indomable", migaja a migaja, para dar de comer a los hambrientos, abrigo y sostén a los abandonados, consuelo a los afligidos, educación a los ignorantes, alivio a los enfermos y a los pecadores misericordia.

Amó entrañablemente a los pobres y lleno de Espíritu Evangélico se entregó a evangelizarlos y ayudarlos en sus necesidades temporales, cumplía así la señal mesiánica de que "los pobres serán evangelizados", (Mt. 11,5), siempre creyó cumplir con esta tarea un designio de Dios y así la confianza en el Señor se manifiesta en su Lema "DIOS PROVEERA" frase no retórica sino expresión sintética de su vida de fe en el Apostolado.

En el año 1889 se trasladó a Puebla de los Ángeles y allí inició importantes obras de caridad que despertaron interés y colaboración en todos los sectores de la Sociedad Angelopolitana.

Sacerdote ejemplar, totalmente entregado al Ministerio, a la Vocación de Fundador y al ejercicio de la Caridad Evangélica, todo lo vivió siempre con paciencia bajo la sombra de la cruz de la enfermedad, del sufrimiento moral y de la humillación.

Este "GIGANTE DE LA CARIDAD" como fue llamado en vida, murió santamente en la ciudad de Puebla de los Ángeles el 20 de Septiembre del año 1904, llorado por todos, pero especialmente por los pobres a quienes el consideró -SU FAMILIA-.

Su apertura y dedicación a las necesidades de los pobres lo hace un Apóstol muy comprendido y digno de imitar en nuestros tiempos.

EL 6 de mayo de 1990 fue beatificado por su Santidad Juan Pablo II en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe y el 21 de mayo del 2000 fue canonizado por el mismo Santo Padre en la Basílica de San Pedro en Roma.
 
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