VENERABLE
MONSEÑOR RAMÓN IBARRA Y GONZÁLEZ
ARZOBISPO
DE PUEBLA
6
DE JULIO 1902 1º DE FEBRERO 1917
ULTIMO
OBISPO Y PRIMER ARZOBISPO DE PUEBLA DE LOS ÁNGELES, MÉXICO
 Nace
en Olinalá, Guerrero, el 22 de Octubre de 1853. Parroquia que ese
tiempo pertenecía a la Diócesis de Puebla. Sus padres fueron
Don Miguel Ibarra y Doña María del Refugio González
de Ibarra.
En
1859 su familia lo lleva a Izúcar de Matamoros, Pue, donde comienza
la Instrucción Primaria, hace la Primera Comunión y recibe
el sacramento de la Confirmación. Posteriormente radica con sus
padres a Puebla y a la muerte de su padre es llevado por su madre a Acatlán
de Osorio, Pue.
En
1968, ingresa al Pontificio Seminario Palafoxiano Angelopolitano donde
estudio , con las máximas calificaciones, Latinidad, Filosofía
y Teología. De su estancia en el Seminario Palafoxiano tenemos el
testimonio de Don Trinidad Sánchez Santos, gloria del Periodismo
Mexicano y contemporáneo suyo en las aulas: “En los días
de mi niñez compartí el estudio con un joven, a quien cincuenta
condiscípulos veían como un maestro y quinientos alumnos
como un superior... Jamás he conocido con mis propios ojos un joven
que inspirara tanto y tan universal respeto como aquel amabilísimo
teólogo. Maestros y alumnos le tributaban aquella especie de veneración
que arranca la virtud en alturas de ángel y el talento en alturas
de astro...”
ROMA
En
Junio de 1877 es enviado a Roma, después de la muerte de su madre.
Ingresa al Pontificio Colegio Pío Latino Americano. Obtiene el Doctorado
en Teología., Filosofía, Derecho Canónico y Derecho
Civil Romano. De su estancia en Roma se dice “Digno de especial memoria.
Estimado de todos por su talento y por su modestia” El Papa León
XIII lo condecora con una medalla especial por la brillantez de sus estudios.
El 21 de Febrero de 1880 es Ordenado Sacerdote en La Basílica de
San Juan de Letrán.
PUEBLA
Regresa
a su Diócesis de Puebla en Diciembre de 1882 y desempeña
varios ministerios: Profesor del Seminario, Capellán del Templo
de San Pedro, Promotor de Justicia en la Curia Diocesana, etc. Organiza
la primera peregrinación a las plantas de la Virgen de Guadalupe
en 1887. Hasta ahora se continúa haciendo
En
1885 es nombrado Canónigo de la Catedral y a la muerte del Sr. Obispo
Mora y Daza es elegido Vicario Capitular por el Cabildo de Puebla con sólo
34 años de edad. Deseando mayor perfección espiritual, busca
ingresar a la Compañía de Jesús. Practicando los Ejercicios
Espirituales en la Casa de Loyola, España, recibe el anuncio de
su preconización como Obispo de la Diócesis de Chilapa. Se
dirige a Roma donde es Consagrado Obispo el 5 de Enero de 1890 en la Capilla
del nuevo edificio del Colegio Pío Latino Americano.
CHILAPA
Como
Obispo de Chilapa, sabe y siente que el Obispo es por oficio y ministerio
el santificador de toda su grey. Trata de seguir el camino de Jesús
el Buen Pastor que da la Vida a sus ovejas y la entrega por ellas. La plenitud
de Jesucristo Sacerdote, Profeta y Pastor será el ideal de todos
los instantes de su Episcopado. Su obra santificadora y social estará
siempre presidida por la búsqueda constante de la voluntad de Dios
y el anonadamiento de su persona en las manos Divinas. Para sus ovejas
lo mejor: educadores, misioneros, evangelizadores, etc. Como obispo procura,
en su afán de servicio misericordioso, satisfacer con generosidad
de auténtico padre las necesidades de sus hijos.
Para
su Clero y Seminario: los Sacerdotes Operarios; para la niñez y
juventud femenina: La Compañía de Santa Teresa, para sus
indígenas. Los misioneros Guadalupanos, para todos. Una nueva Catedral,
Colegios, Escuelas de Artes y Oficios, etc. Y hasta un Observatorio Metereológico
y Sismógrafo. Todo su amor de padre para sus “queridos inditos”
a quienes invita a su mesa y conforta en sus penas y necesidades.
PUEBLA
PARA SIEMPRE
El
16 de Enero de 1902 es promovido a la Diócesis de Puebla a donde
llega el 6 de Julio del mismo año. La ciudad de su niñez,
formación Sacerdotal y primicia de su
Sacerdocio le recibe con grandes muestras de júbilo y esperanza.
Para
su Seminario Palafoxiano alcanza de la Santa Sede que sea elevado a la
categoría de Universidad Católica Angelopolitana, funda la
“Revista Palafoxiana de Cultura”; para la Diócesis organiza el Primer
Congreso Católico Nacional. Para la educación de la juventud
trae de Francia a los Hermanos Lasallistas a fundar cuatro colegios. Su
amor a la Santísima Virgen queda plasmado al alcanzar de la Santa
Sede la reestructuración del Cabildo en la Colegiata de Ocotlán.
El 9 de noviembre de 1903 la Diócesis de Puebla es elevada a la
Categoría de Arquidiócesis y Mons. Ibarra es nombrado su
primer Arzobispo.
OBRAS
DE LA CRUZ
Las
obras de la Cruz fueron para él motivo de grandes esfuerzos, desvelos
y sufrimientos. Junto con la sierva de Dios, Sra. Concepción Cabrera
de Armida, obtiene el Papa San Pío X el reconocimiento Pontificio
para las religiosas de la Cruz y los Misioneros del Espíritu Santo
, siendo él el primero.
Toda
la persona Mons. Ibarra está marcada con el signo de la Cruz. Desde
la Cruz de su orfandad, hasta la Cruz Episcopal vivió siempre la
soledad santificadora del Redentor que se entrega totalmente a la voluntad
del Padre de los cielos. Sobre todo los últimos años de su
vida en “el crisol de la tribulación”. Dios le permitió contemplar
toda su obra material destruida por las circunstancias sociales que sacudían
a México en esos años.
“HAGASE
TU VOLUNTAD”
Buscando
refugio en diversas casas de la ciudad de México, se acoge a la
caridad de la familia Armida diciendo: “... vengo a morir aquí.
Tengo hambre de hablar de Dios y es el aliciente que me trae”. Agotado
por la diabetes, con una llaga que le traspasa el pie y le ha destrozado
las plantas, sufriendo curaciones dolorisísima, pasa de este
mundo al Padre- “Mártir sin Martirio”- el 1º de Febrero de
1917 en México D.F, rodeado de algunos de sus sacerdotes.
Su
camino de santificación fue aceptar la Cruz que el Señor
le había destinado. La fidelidad a ella la vivió con su amor
a Jesús Sacramentado, intensa vida de oración, confesión
frecuente, lectura espiritual, amor filial y devoto a la madre del Salvador
en la Virgen de Guadalupe que lleva en su escudo episcopal y su inquebrante
fidelidad al Romano Pontífice para quien fue una de sus últimas
palabras: “Quiero morir en comunión con la Santa Iglesia Romana
e íntima adhesión con Sumo Pontífice,... y quisiera
que llegase esto a los oídos de del Santo Padre...”
HISTORIA
DEL PROCESO
| 1963 |
Se
nombra en Puebla la Comisión Promotora del Proceso de Beatificación. |
| 1964 |
23
de Febrero. Se inicia el proceso Diocesano en la Arquidiócesis
de Puebla.
7
de Noviembre. Se reubican los restos de Mons. Ibarra en la capilla
de Ntra. Señora de Guadalupe en la Catedral de Puebla. |
| 1965 |
14
de Junio. Se termina el Proceso Diocesano de “No culto” y se abre
el de “Fama de Santidad”
21
de Septiembre. Se entregan en la Sagrada Congregación de
Ritos, en Roma los primeros procesos de Causa. (“No culto” y “De escritos”). |
| 1973 |
12
de Julio. Clausura Solemne del “Proceso Informativo Diocesano”
en la Catedral de Puebla.
15
de Octubre. Se entrega solemnemente en Roma el trasunto (copia
certificada) de las actas del proceso Diocesano. |
| 1976 |
Enero.
Son aprobados los escritos del Siervo de Dios: “ contiene una doctrina
pura, reveladora de una vida santa” |
| 1981 |
El
promotor de la Fe da su voto favorable sobre le proceso Diocesano de las
virtudes del Siervo de Dios. |
| 1989 |
20
de Octubre. Los Consultores Teólogos declaran heroicas las
virtudes de Mons. Ibarra. |
| 1990 |
9
de Abril. Decreto de la Sagrada Congregación para las Causas
de los Santos declarando que Mons. Ibarra vivió en grado heroico
las Virtudes Teologales y Morales. |
“El
siervo de Dios vivió las virtudes cristianas en forma extraordinaria
y fuera del nivel común. Ante todo practicó en alto grado
la fe por la cual vició siempre unido a Dios...”
“Signo
esclarecido de su fe fue su piedad hacia Jesús, la Santísima
Virgen María y el Romano Pontífice, fe que se manifestó
también en su cuidado por las Obras de la Cruz.”
“Peculiarmente
brilló en el siervo del Dios la esperanza; ya que el total
obsequio a la Divina Voluntad fue la nota principal y propia de su sentido
de religión... padeció todas las adversidades de la persecución
repitiendo “Hágase la Voluntad de Dios”.
“La
Caridad hacia Dios sobresalió siempre en su corazón y en
sus obras...”
(Del
Decreto de la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos
sobre Mons. Ibarra)
“Los
santos no se improvisan. Son sí, un regalo de Dios. El los elige
y los guía por el camino de la virtud, y los presenta a la humanidad
como guías, modelos y animadores para llegar a la meta, porque quiere
que todos los hombres se salven. Pero a nadie priva de su libertad. A cada
uno le ayuda a responder libremente al llamado del Padre. Cada quien, pues,
tiene el mérito de su determinación y de todo lo que haga
con la ayuda del Señor.”
Esto
es lo que la Iglesia ha descubierto al examinar la vida de MONSEÑOR
IBARRA.
+Rosendo
Arzobispo
de Puebla.
ORACIÓN
¡OH
DIOS QUE ADORNASTE EL ALMA DE TU
SIERVO
RAMÓN IBARRA CON PRECLARAS
VIRTUDES
SACERDOTALES Y PASTORALES,
ELEVÁNDOLA
A UNA INTENSA VIDA DE UNIÓN
CONTIGO
Y PURIFICÁNDOLA EN LA CRUZ DEL
DOLOR!.
TE ROGAMOS POR SUS MERECIMIENTOS
E
INTERCESIÓN NOS CONCEDAS LA GRACIA QUE
TE
PEDIMOS HUMILDEMENTE......
FINALMENTE
DE SUPLICAMOS NOS CONCEDAS
VERLE
ALGÚN DÍA EN EL HONOR DE LOS ALTARES
PARA
LA GLORIA TUYA Y BIEN DE LAS ALMAS.
ASÍ
SEA.
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